lunes, 4 de julio de 2011

Con cuatro patas de venado

Quimy de León

Hoy, bocas abiertas 
giran sorprendidas
y respiran miel.
Miles de ojos se despegan
para oír pronunciar las primeras sílabas 
de la verdadera primavera.

La tierra olorosa a lluvia
permite movimientos lentos 
para despertar 
los brazos verdes 
llenos de flores.

Intercambiamos regalos,  
mujeres y hombres ixiles
traen canastos
con pan horneado de ideas
jocotes dulces de sueños firmes,
tamalitos de maíz
envueltos en hojas de la milpa
que florece con nuestros bailes. 

Nosotras traemos
sal negra de sacapulas 
que lava nuestros rostros
de puños rabiosos 
y los transforma en
sonrisas chapudas y gritonas.

Hechizo por la memoria

Que no les llegue el descanso y el perdón
engendros del mal y de la muerte.

Que la culpa y los fantasmas del olor
de las flores que cortaron,
no les dejen respirar.

Que su sangre se inunde de memoria,
que sus noches sea un tormentoso insomnio
y sus cuerpos confusos
entre  dormidos y despiertos,
corran y caigan al vacío
mientras sus músculos 
son carcomidos 
por gusanos sin tierra. 

Que el dolor lo sea todo
hasta que sientan el más sordo y enloquecedor,
ese que provoca la historia
cuando pierde fuerza de gravedad.

Que les arranquen con fórceps oxidados
uno a uno, como si fueran muelas cariadas 
los sueños que robaron.

Que corran a sus siembras de terror
a cosechar miles de ojos y de voces silentes,
que les griten justicia para toda la eternidad.

Así será.


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