martes, 13 de noviembre de 2012

De Fechas Históricas y Resitencias

El 2 de marzo de 2012 pintaba un día cualquiera para los que extraen de la tierra el sustento de nuestra vida como pueblos, un día cualquiera amanecía para los que amenazan de muerte a la Madre Tierra, un día como cualquiera para los que juegan a la guerra y despojan territorios. Pero en La Puya, el 2 de marzo no fue un día cualquiera, fue un día grande y hermoso para la resistencia de nuestros pueblos. El 2 de marzo se marca en la Puya, san José del Golfo, del departamento de Guatemala el inicio de una hermosa resistencia.

Silenciosamente una empresa extractora de metales (Kappes Cassiday & Associates – “KCA” – Exmingua S.A) se instala en el corazón del país, buscando la explotación de minerales, en una veta que va de el norte del departamento de Guatemala hacia el oriente del país, en los departamentos de Santa Rosa y Jalapa. A dos años de dar comienzo la exploración mineral, los pobladores sospechan lo que se les viene encima. Con el apoyo de organizaciones y colectivos ecologistas logran descubrir el mal que se fragua en sus tierras. Inician campañas de información, investigación y concientización. Crece la molestia de los pobladores, la incertidumbre y el rechazo. Pero nadie con poder de detener el mal les escucha, ni una sola autoridad de la región atiende los reclamos y rechazos a la extracción minera.

Ese 2 de marzo una joven mujer, de unos 29 años de edad aproximadamente, se conduce de su comunidad en los lindes entre San Pedro Ayanpuc y San José del Golfo, cuando justo al paso de la entrada a la mina en la Puya, ve acercarse a los mineros y sus máquinas de destrucción masiva. La fuerza milenaria de un pueblo bravo y valiente se apodera de ella, atraviesa su carro en la entrada de la mina para ponerle freno al “proyecto civilizatorio”. Así inicia la resistencia pacífica que llevan a cabo los pobladores de San Pedro Ayanpuc y San José del Golfo.

Hombres, mujeres, niñas y ancianos, resisten por la vida y en defensa de su territorio circundado por la muerte, porque muerte es lo que trae para nuestros pueblos la extracción de minerales. La exigencia es una sola: ¡No a la mina!, bajo ninguna forma y en ninguna circunstancia. Su resistencia es pacífica, acorde a sus creencias, a sus modos y costumbres: una capilla improvisada con imágenes católicas guarda sus almas del ángel de la muerte. Niños y niñas jugando, mujeres afanosas en el cuido de los suyos preparan alimentos y cuidan amorosamente a los que resisten. Historias y cuentos nocturnos narran las memorias y vidas de los pueblos, ese es el panorama que nos ofrece La Puya a cuantos nos acercamos a compartir de ese amor a la vida.

La Puya en resistencia exige pacíficamente el retiro definitivo de la mina, y lo hace bien, como debe de ser: exige una consulta comunitaria de buena fe, informada, crítica y conciente. Pero la consulta no sólo les es vetada; tanto los empresarios como las diferentes autoridades competentes han amenazado la vida de los y las que resisten. Las campañas de desprestigio y difamación colman de desinformación a la población. Los empresarios amenazan, insultan y hacen uso de perversidad y violencia, llegando inclusive a atentar contra la vida de Yolanda Orquelí, una de las dirigentes más activa de la resistencia. Sin embargo y pese a todo, La Puya sigue en pie de lucha, La Puya ni se va, ni se vende, ni se rinde.

A finales del mes de octubre y gracias a la presión social, el alcalde de San Pedro Ayampuc accede a la consulta comunitaria. El 7 de noviembre se celebra un foro informativo en el campo de fútbol de San José del Golfo, en donde a pesar de la propaganda terrorista de la empresa, asisten más de 700 personas. Para el jueves 15 de noviembre se prepara una reunión multisectorial para acordar los modos y formas de la consulta que se realizará en el mes de febrero del 2013. Pero como de sobra nos han demostrado los empresarios nacionales y extranjeros y sus asesores de seguridad (militares retirados como el coronel Mario Figueroa), no están dispuestos a renunciar a la consolidación del proyecto económico y militar de despojo a nuestros pueblos.

Es así como, el día de hoy 13 de noviembre, exmilitares, empresarios, y 70 mineros de las comunidades aledañas se presentaron amenazantes desde las 7:30 de la mañana exigiendo que el retiro de los pobladores, es decir, el fin de la resistencia comunitaria. Vestían trajes y cascos de mineros, portaban dos escuetas mantas, tenían su día pagado y como meta la provocación e incitación a la violencia.

Antimotines esperaban pacientes en los alrededores de la cabecera municipal de San José del Golfo, a que la resistencia cediera y la violencia estallara para avanzar y hacer su trabajo: reprimir al pueblo organizado. Pero los pobladores en su sabiduría y experiencia no cedieron, supieron guardar celosos y pacíficamente las puertas de lucha, la defensa de su vida: entrelazados en cadenas humanas guardaron pacientes resistiendo los gritos, insultos, quejas y amenazas de los mineros. Les tiraron agua, les escupieron, pero ellos y ellas supieron resistir. Por hoy vencieron, los mineros y sus amos se retiraron a las 4:30 de la tarde. Dos mil personas llegaron a concentrarse en La Puya, por la defensa de la vida. Para las 8:00 de la noche, 800 personas seguían resguardando las puertas de la mina.

Se espera que el día de mañana el oprobio se repita. Pero mañana, como desde el 2 de marzo, La Puya resiste. ¿Y vos, qué vas a hacer ante el despojo? ¿Vos te vas a quedar impávido mientras usurpan y despojan nuestros territorios? La puya te espera, recordá que todos y todas somos el pueblo guatemalteco. La muerte de uno, es la muerte para todos. Defendé la vida, lucha por nuestros territorios.




Coronel Mario Figueroa, asesor de la mina


13 de Noviembre en La Puya

13 de Noviembre en La Puya


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